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Lo que no se ve desde el parabrisas: historias detrás del volante

  • Foto del escritor: Francisca Latrach
    Francisca Latrach
  • 18 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Mucho antes de que suene el primer motor, hay alguien que ya está en camino.Mientras la ciudad aún bosteza, los conductores de SOTRUL ya están preparando su día. El café, un ritual silencioso, marca el inicio de la jornada. Luego viene el “buenos días” al bus —sí, aunque no lo parezca, muchos lo sienten como parte de su familia—, y el primer pensamiento de la mañana: que todo salga bien, que cada pasajero llegue a destino y que cada viaje sea un recuerdo bonito.


Choferes Sotrul, Gonzalo Bahamondes y Eduardo Silva
Choferes Sotrul, Gonzalo Bahamondes y Eduardo Silva

Eduardo Silva, con casi dos años en SOTRUL, lo resume así:

“Me encomiendo a Dios y le pido que sea un gran día para todos.”

Gonzalo Bahamondes, por su parte, lo enfrenta con humor y energía:

“Me levanto, arreglo, una bebidita y vamos buscando el maquinón 126. Dispuesto a darlo todo.”

Detrás del parabrisas, los paisajes se repiten, pero nunca son iguales. Cada viaje trae una historia, una conversación inesperada, una anécdota. Eduardo recuerda con especial cariño los paseos con adultos mayores:

“Ellos son muy cariñosos… uno puede imaginar que sale con sus abuelos a pasear.”

Gonzalo, en cambio, se emociona al hablar de un servicio en particular:

“Transporté a niños con capacidades diferentes. Me emocionó verlos y disfrutar del viaje.”

Pero no todo es visible desde los asientos del bus. La limpieza del salón, la preparación silenciosa, la concentración, el compañerismo entre colegas. “Siempre hay buena onda y nos apoyamos”, dice Eduardo. Gonzalo lo refuerza: “Confío en ellos, en su lealtad. Me alegra el círculo que tengo.”

Hay algo profundo en esta rutina que muchas veces pasa desapercibido. No son solo trayectos. Son personas que madrugan, que se motivan por sus familias, que buscan crecer, aprender y mejorar.

“Cada viaje que hacemos lo hacemos con cariño y responsabilidad”, dice Eduardo.“Queremos que valoren el esfuerzo que damos para hacer un buen servicio”, agrega Gonzalo.

Y al final del día, ser parte de SOTRUL no se trata solo de conducir. Es pertenecer a un equipo humano que, entre ruedas y caminos, también va construyendo historias.

 
 
 

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